9 ago 2010

Yo no soy la Cenicienta
ni Hansel y Gretel. Soy más
bien el lobo. Un lobo confundido,
ultrajado y autodestructivo. 
 
Cuanto más alto está mi ánimo, más

dura es la caída hacia el precipicio

                                                                   cuando tomo consciencia de la realidad.

Los amores juveniles son así. 

Obsesivos, absolutos: a todo o nada.

Tengo la admirable (¿despreciable?) 

capacidad de borrar lo malo y recordar 

los momentos gratos. Quizás hasta 

tenga memoria selectiva: archivo solamente

los documentos, pensamientos, fotografías, escritos

y demás, que me hagan recordar los buenos tiempos. 

 

Necesito saber, necesito tener garantías de que en algún momento voy a ser feliz con continuidad. 

 

 Inevitablemente tengo que odiarlo.

Lo culpo de mi soledad, de mi miedo a 

las personas, de mi desconfianza

en general, de mi despecho.

 

Nunca lo que yo quiero se hace realidad, nunca. 

Porque mi imaginación siempre es más

grandiosa y más potente y mucho más placentera

que la realidad. Ojalá fuera autista, ojalá  viviese adentro de mi mente.

 Quisiera dormir para siempre.  

 

La presa perfecta para un                                                                                                                                                         Esdifícil explicar la depresión 

                                   como un estado constante

   cazador que                                                              Nada me hacía feliz, con nada sonrío.

Todo lo hago amargamente casi en un 

me ignora.                                                         estado de inercia. Vivo, sí, pero 

no sé porqué. ¿Por qué estoy viva?

Eso me preguntaba cada noche 

antes de llorar y antes de dormir.


Mis relaciones afectivas siempre fueron así: 

difíciles de concretar (y hasta imposibles)

y dotadas de una obsesión incandescente. 

Una obsesión que me consume, que 

me mata, que me hiere y que aún así defiendo.

Porque llegué a pensar que amor 

sin sufrimiento no era amor. 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

~