Y se noto sentida. Se fue decayendo lentamente sin que su dueño se diera cuenta y la felicidad fue desapareciendo para finalmente como en el mas cruel de los finales secarse en tristeza y dolor, en un silencio absoluto, en medio de un frío seco y amargo tanto o mas que la soledad. Para dar su vida por vida, para dar su esplendor en sacrificio, por el bien de lo que más amaba y por la felicidad de quienes la hicieron ser la flor más feliz y elegante que nunca existió.
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